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El Tajo Internacional, ese bello rincón extremeño.

Ciertamente Extremadura no deja de sorprender, en esta ocasión ha sido un viaje de familiarización al Parque Natural del  Tajo Internacional, organizado por Viajes Traventure (www.viajestraventure.com) y la empresa de turismo activo Geoactiva (www.geo-activa.es).

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Ubicado en ese rincón del mapa extremeño se halla este interesante espacio natural que se proyecta hacia territorio portugués conformando una misma unidad ecogeográfica compartida por ambos países. Para apreciarlo en toda su dimensión es recomendable hacer el recorrido en barco, el cual tomamos en el embarcadero de Cedillo, poniéndonos rápidamente en contacto con la naturaleza y avifauna del entorno, es territorio de especies tan significativas como el buitre negro, águila imperial ibérica, buitre leonado, alimoche, cigüeña negra, perdicera, etc.

Tras el recorrido en barco nos encaminamos hacia “Dehesa de Solana”, finca ubicada a escasos kilómetros de Cedillo, en la cual sobresalen sus paisajes adehesados limítrofes con el vecino Portugal, dehesas enfocadas a la explotación de porcino en régimen de montanera, cuyos productos ibéricos son comercializados bajo la marca “Dehesa de Solana”. Cuenta la finca con alojamiento rural desde el cual es posible desarrollar diversas actividades de ocio y aventura en el entorno de la misma.

 Por su parte, los colindantes Llanos de Brozas y Alcántara, declarados Zonas de Especial Protección para Aves, responden a un modelo de paisaje puramente estepárico, pudiendo avistar aves tan significativas como la avutarda o el sisón.

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 La llegada a la localidad de Alcántara no deja indiferente a nadie, rápidamente se percibe un legado histórico de primera magnitud cuyo hito de referencia es el puente romano sobre el río Tajo, construido en el año 117 de nuestra era es hoy día una de las grandes obras de ingeniería de época romana. Continuó el recorrido por el Conventual de San Benito, de ahí a la iglesia de Santa María de Almocóvar, uno de los poquitos exponentes de la arquitectura románica que tenemos en Extremadura, y que además tiene el valor de acoger dos lienzos del insigne pintor extremeño Luis de Morales, conocido por el sobrenombre del “Divino Morales” por su maestría pictórica. Recorrer el entramado urbano de Alcántara, su antigua judería, es retrotraerse en el tiempo, evocando historia por todas sus callejuelas.

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 Pernoctamos en la Hospedería  Conventual de Alcántara, un antiguo convento del siglo XV transformado en un acogedor hotel de cuatro estrellas, y que se convierte en excelente base para conocer todo el entorno inmediato en el cual se entremezclan la historia, la naturaleza y la gastronomía.

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Al día siguiente continuamos el recorrido, esta vez hacia tierras portuguesas, concretamente a Marvao, auténtico nido de águila coronado por una fortaleza musulmana mandada construir por Ibn Marwan, rey taifa de Badajoz, y que da nombre a esta bonita localidad portuguesa. Día frío  pero también nítido que permitía apreciar en lontananza todo las cordilleras del Sistema Central, con las cumbres nevadas de la Sierra de Gredos, Sierra de Béjar y Sierra  de la Estrella (Serra da Estrela). Marvao es una de esas joyitas que nos depara el vecino Portugal: pequeño, coqueto y sorprendente.

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 Tras Marvao nos encaminamos hacia el entorno de Valencia de Alcántara a visitar los diversos dólmenes de esta zona rayana, una de las zonas con mayor concentración megalítica de la Península Ibérica, todo ello ubicado en una zona agreste con presencia continua del alcornoque y arbustos como la jara pringosa.

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 El final del recorrido y del viaje puede decirse que fue apoteósico, en la Casa de La Morera, alojamiento rural en plena naturaleza donde se finalizó con una excelente degustación de productos gastronómicos de la tierra, coronados por un cocido extremeño que no dejó indiferente a nadie.

 Un agradecimiento público a Viajes Traventure y Geoactiva por la buena gestión del viaje y la profesionalidad mostrada.

 

 

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Magacela, donde la historia te espera

Magacela, donde la historia te espera

A caballo entre las comarcas pacenses de La Serena y las Vegas Altas del Guadiana aparece la localidad de Magacela, ubicada en un monte-isla desde el cual se dominan ambos territorios y cuya situación estratégica ha sido la clave de su existencia y su razón de ser, como testigo y actor de las principales páginas históricas de Extremadura.

Se eleva sobre cantiles cuarcíticos coronados por su castillo y desde el cual el componente paisajístico aparece como un valor diferencial, pudiéndose observar dehesas, estepas, sierras y humedales que conforman los valores naturales y medioambientales de las llanuras de las Vegas y la penillanura de La Serena.

 Y, ciertamente, es en Magacela donde la historia te espera, aderezado todo ello con sus inmensos valores históricos y culturales, a los cuales se añaden las panorámicas visibles desde sus alturas y los diversos elementos naturales que muestran una importante diversidad paisajística y faunística.

La primera impresión viene definida al ver el caserío desparramado por la ladera de la sierra, ofreciendo un contraste visual más que llamativo entre los paisajes de La Serena, y que se acentúa cada vez más según vamos introduciéndonos por sus calles como testigo de una historia y un pasado glorioso que no deja indiferente al visitante.

Su recorrido histórico se inicia al menos desde el calcolítico, allá por el segundo milenio antes de Cristo, y llega hasta nuestros días. Aderezado todo ello con una excelente arquitectura popular y entramado urbano que lo ha llevado a ser declarado Bien de Interés Cultural por la Junta de Extremadura.

 Los asentamientos protohistóricos dan fe de una temprana ocupación de las tierras de Magacela. Cuenta con un excelente dolmen, visitable y compuesto por grandes ortóstatos de granitos. Cercano a él apareció una estela funeraria perteneciente a la Edad del Bronce, actualmente expuesta en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, pudiéndose ver una copia a escala de dicha estela junto al ayuntamiento de la localidad.

Aparecen también pinturas rupestres del calcolítico en las oquedades y abrigos de los cantiles cuarcíticos, algunas de ellas visitables y puestas en valor, y que nos hablan de las antiguas sociedades cazadoras y recolectoras que habitaron en estas tierras en el segundo y tercer milenio antes de Cristo.

Dolmen de Magacela

 Del periodo tartésico-orientalizante, ya en época protohistórica, está el cercano yacimiento arqueológico de La Mata sito en el término municipal del vecino municipio de Campanario, y con muy buen acceso a dicho yacimiento desde Magacela. Asimismo diversas torres protohistóricas salpican el paisaje de la localidad destacando el Cerro Porras.

 Sobre el pasado romano de la localidad, asociado en parte a la mansio de Contosolia, da fe un interesante muestrario de epigrafía latina que mencionan nombres, procedencias y oficios de aquellos magacelenses de hace 2.000 años.

 Romano es el basamento inferior del castillo, recurso de referencia y visita obligada para el visitante. Esta fortaleza de amplias dimensiones tiene también un importante legado musulmán perceptible en buena parte de sus murallas y que era el centro de poder político y económico de la Umma Gazzala musulmana, de cuyo nombre deriva el actual topónimo.

Reconquistada en el año 1.232 por la Orden Militar de Alcántara en tiempos de Fernando III El Santo, se configura como sede de dicha Orden en la zona de la Serena, habiendo dejado dicha Orden un amplio exponente de arquitectura religiosa, militar y solariega en la localidad. Sobresale la Iglesia de Santa María Magdalena, inserta en el recinto amurallado del castillo, con interesantes elementos mudéjares. La Casa del Intendente muestra  una casa señorial ceñida a la orografía del entorno. La ermita de la Virgen de los Remedios, sita en el llano, con sepulcro yacente de Cristóbal Bravo de Laguna, o la ermita de San Antonio o los Santitos. Todo ello habla de un pasado glorioso.

 En cuanto a su arquitectura popular aparecen variados exponentes entre los cuales destacan los de regusto gótico, con arcos ojivales y escarzanos en portadas y elaborados en granito que nos retrotraen a los alarifes de los siglos XIV y XV.

 Aún conserva el barrio gremial de los alfareros, acompañado en sus alrededores por antiguos hornos de cocción de cerámica.

 Pasear por sus calles es detenerse en la historia y en la intrahistoria de personajes de una localidad que en otros momentos albergó comunidades cristinas, judías y musulmanas. Hoy día aparecen gentes tranquilas, afables y hospitalarias y que responden sin saberlo a los principios básicos del movimiento slow.

 En los aspectos de naturaleza se nos muestran unas excelentes dehesas en la zona sur del término municipal, acogiendo en los meses invernales un gran contingente de grulla invernante. Por otra parte la zona norte y este de su término aparecen dominados por estepas, encuadradas dentro del espacio natural de la Zona de Especial Protección para Aves de La Serena. La gran biodiversidad de estos biotopos hacen las delicias de los amantes de la naturaleza y ornitología.

 Entre las diversas vías pecuarias y caminos de herradura que cruzan su término municipal, hay que mencionar el camino mozárabe de peregrinación a Santiago de Compostela, proveniente de Córdoba y Andalucía Oriental, con parada en Magacela, para unirse en Cáceres con la Ruta de la Plata.

 Entre sus fiestas destacan la que se celebra el primer domingo de julio en honor a los Santitos (Aquila y Priscila), la Romería de los Remedios que tiene lugar el Lunes de Pascua, y la Semana Santa destacando muy especialmente la procesión de las antorchas que tiene lugar la noche del Viernes Santo acompañado de un goticismo de tintes cinematográficos.

 Nota: puede obtener información detallada en http://www.magacela.com

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